
Una familia en Saltillo ha enfrentado noches sin dormir debido a la creciente demanda de tamales, una tradición gastronómica muy arraigada en la región. Desde que comenzó la temporada, las ventas han superado las expectativas y la familia ha tenido que aumentar su producción para satisfacer a los clientes. La alegría de vender tamales, que por generaciones ha sido un pilar de su comunidad, ahora convive con el estrés de cumplir con una demanda imprevista. Según integrantes de la familia, los pedidos han aumentado considerablemente, lo que ha requerido largas horas de trabajo y una intensa coordinación en la cocina. La apuesta por mantener viva esta tradición continúa, a pesar del reto que representa. La comunidad de Saltillo ha respaldado esta oferta culinaria, lo que refleja el aprecio por la cultura y las costumbres locales.

