La sequía en Chile atraviesa una de sus etapas más críticas en los Andes chilenos y ya impacta de lleno al turismo de esquí. La escasez de nieve, sumada a temperaturas más altas de lo habitual, ha obligado a cerrar pistas, cancelar actividades y reducir la operación de varias estaciones, en una temporada que tradicionalmente atrae a miles de visitantes nacionales y extranjeros.
El escenario preocupa especialmente a las comunidades y empresas que dependen del turismo invernal. Hoteles, restaurantes, escuelas de esquí y comercios locales han visto caer sus ingresos, mientras disminuyen también los empleos temporales que cada invierno sostienen a muchas familias en la cordillera.
La crisis ocurre en un momento en que el sector buscaba consolidar su recuperación tras la pandemia y otros golpes recientes para la región. Sin embargo, la combinación entre la persistente falta de precipitaciones y el avance del cambio climático está reconfigurando las perspectivas del negocio turístico en la montaña.
Impacto económico en la cordillera
La menor acumulación de nieve ha obligado a suspender eventos deportivos, limitar el acceso a ciertas pistas y ajustar la oferta de servicios en distintos centros de esquí. El resultado ha sido una merma considerable en la actividad económica de la zona, con efectos que se extienden más allá de la temporada alta.
Ante esta situación, operadores turísticos y autoridades locales han empezado a evaluar nuevas estrategias para reducir la dependencia exclusiva de la nieve. Entre ellas figura la promoción de actividades como senderismo, ciclismo de montaña, turismo ecológico y propuestas culturales que permitan mantener el flujo de visitantes durante todo el año.
El cambio climático como factor estructural
Especialistas advierten que lo que ocurre en los Andes chilenos no es un episodio aislado, sino parte de una tendencia más amplia asociada al calentamiento global. La reducción progresiva de la capa de nieve y el aumento de las temperaturas alteran la estacionalidad tradicional del turismo invernal y complican la planificación de las estaciones.
Además del impacto turístico, los cambios en la cordillera afectan la disponibilidad de agua para comunidades, actividades agrícolas y ecosistemas que dependen del deshielo. En ese contexto, los expertos alertan que, sin medidas de adaptación, algunos centros de esquí podrían enfrentar serias dificultades para sostener su operación en las próximas décadas.
Respuesta de autoridades y operadores
Para enfrentar este panorama, se están impulsando iniciativas orientadas a un turismo más sostenible y resiliente. Estas medidas incluyen la diversificación de la temporada, el fortalecimiento de la oferta estival y la integración de experiencias vinculadas con la cultura, la gastronomía y la conservación ambiental de la cordillera.
Las campañas de concientización también buscan reforzar el cuidado del entorno y promover prácticas responsables entre visitantes y residentes. El objetivo es equilibrar la actividad económica con la protección de los ecosistemas de montaña, en un contexto marcado por una creciente incertidumbre climática.
Si la tendencia actual continúa, el turismo de esquí en Chile podría verse obligado a transformarse de manera profunda. Por ahora, el desafío está en adaptarse a una realidad en la que la nieve ya no está garantizada como antes.
Para más información sobre turismo y cambio climático, el Servicio Nacional de Turismo de Chile y organismos especializados como la NOAA ofrecen datos y actualizaciones sobre la evolución climática en la región.
Fuente original: Noticias Reno
14 Jul, 2026

