Frank Azar
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MULME, el museo de lucha libre en Tijuana que preserva la memoria del pancracio mexicano

En una ciudad marcada por el dinamismo fronterizo y la constante transformación urbana, existe un espacio donde la memoria ocupa el centro de la escena. Entre máscaras de luchadores, juguetes, revistas, cámaras antiguas, dulces de otras épocas y piezas que acompañaron la infancia de generaciones enteras, el Museo de la Lucha Libre Mexicana (MULME) y Museo del Coleccionista ofrece una experiencia que une historia, nostalgia y cultura popular.

Ubicado en la Zona Centro de Tijuana, el recinto es el único en México dedicado de manera exclusiva a preservar la historia del pancracio nacional. Pero su propuesta va más allá del cuadrilátero, con una de las colecciones más amplias y variadas del país.

MULME: un recorrido por la memoria

Desde el acceso, el visitante entra en un viaje por distintas épocas. El sonido de la campana de un ring da la bienvenida a quienes llegan para descubrir miles de objetos vinculados con la historia de México y la cultura popular.

Zaurel León, director operativo del MULME, explica la amplitud del acervo que resguarda el museo.

“Todo lo que te puedas imaginar de lo que es lucha libre, desde cosas sencillas como el monito que no se mueve, vas a encontrar piezas de cerámica, de madera, de papel maché, fotos, revistas, más libros.”

La colección dedicada a la lucha libre supera las seis mil piezas, entre máscaras, fotografías, revistas, carteles, figuras, libros y artículos originales que documentan casi un siglo de historia del pancracio mexicano.

Máscaras con historia

Uno de los espacios más llamativos es la sala de máscaras. León señala que el museo conserva cientos de ellas, muchas firmadas por los propios luchadores que han visitado el recinto.

“Hay 580 máscaras de diferentes luchadores, que existen o existieron; conforme nos van visitando van firmando su busto.”

Cada pieza representa un personaje, una rivalidad o una etapa que sigue viva en la memoria de los aficionados.

Mucho más que lucha libre

Aunque el MULME es el principal atractivo, el edificio también alberga el Museo del Coleccionista, con más de 12 mil piezas relacionadas con la vida cotidiana, el entretenimiento y la evolución social.

Sus pasillos reúnen juguetes clásicos, figuras de superhéroes, caricaturas, artículos promocionales de marcas comerciales, cámaras fotográficas, radios, objetos tecnológicos y una recreación de la tradicional tienda de la esquina con los dulces que marcaron la infancia de varias generaciones.

Cada vitrina invita a recordar una etapa distinta y muestra cómo los objetos cotidianos también forman parte del patrimonio cultural.

Un edificio con pasado

El inmueble también conserva parte de su historia. La estructura mantiene elementos originales del antiguo restaurante Chateau, que durante años fue un punto de encuentro en Tijuana. Entre esos vestigios destaca un vitral que decoraba la barra del restaurante y que hoy forma parte de la colección arquitectónica del museo.

Un espacio para preservar la memoria

Más que exhibir objetos curiosos, el Museo del Coleccionista busca mostrar cómo las colecciones ayudan a documentar la evolución de la sociedad. Cada artículo refleja una moda, una costumbre, un avance tecnológico o una etapa de la vida diaria que hoy integra la historia colectiva.

Ubicado sobre la calle Séptima, en la Zona Centro de Tijuana, el museo abre únicamente los fines de semana y se ha convertido en un destino para familias, turistas y aficionados que desean reencontrarse con una parte de la identidad mexicana a través de miles de piezas que conservan intactos los recuerdos de varias generaciones.

En una ciudad que mira constantemente al futuro, este recinto demuestra que preservar el pasado también es una forma de entender quiénes somos.

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