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Noticias Aspen

A casi 25 años de la masacre de Rifle, la hija de una de las víctimas rompe el silencio: “Nunca sentí que se hizo justicia”

RIFLE, Colorado. Casi 25 años después del ataque armado que estremeció a Rifle y dejó cuatro personas muertas y tres heridas, el caso de Steven Michael Stagner vuelve a generar controversia.

La razón no es un nuevo juicio, sino una decisión judicial que autorizó su traslado del Hospital Estatal de Salud Mental de Pueblo a un centro residencial donde continuará recibiendo atención médica y supervisión, al considerar que su estado físico y mental ya no requiere el mismo nivel de seguridad de un hospital psiquiátrico estatal. La decisión representa el cambio más importante en su situación desde que fue declarado legalmente no culpable por razón de insanidad tras los hechos ocurridos en 2001.

Para las familias de las víctimas, sin embargo, la noticia ha reabierto heridas que nunca terminaron de sanar.

En entrevista con Noticias Aspen, Verónica Santoyo, hija de Angélica Toscano, una de las cuatro personas que perdieron la vida en el ataque, compartió cómo aquella tragedia marcó su infancia y por qué considera que el sistema de justicia le falló a su familia.

Un ataque que cambió para siempre a Rifle

El 3 de julio de 2001, Stagner inició un tiroteo en el estacionamiento del City Market de Rifle y posteriormente caminó hacia un parque de casas móviles cercano, donde continuó disparando.

El ataque dejó cuatro personas fallecidas y tres heridas, en uno de los episodios de violencia más graves registrados en la historia del oeste de Colorado. La mayoría de las víctimas eran inmigrantes mexicanos. Las autoridades también investigaron un posible componente de odio racial, aunque el proceso judicial terminó centrándose en la condición psiquiátrica del agresor.

Cinco especialistas concluyeron que Stagner padecía una enfermedad mental severa cuando ocurrieron los hechos. En consecuencia, fue declarado no culpable por razón de insanidad y enviado de manera indefinida al Hospital Estatal de Salud Mental de Colorado, en Pueblo, en lugar de una prisión.

“Mi mamá era todo lo que teníamos”

Verónica tenía apenas cuatro años cuando su madre fue asesinada.

No recuerda el ataque, pero sí las consecuencias.

“Mis abuelos nos adoptaron muy chiquitas. Intentaron darnos una buena vida, pero nadie puede reemplazar ese vacío. En los momentos difíciles quería un abrazo o un consejo de mi mamá y ese vacío siempre estuvo ahí”, relató.

Explicó que tanto ella como su hermana crecieron sin padre y que su madre era el único sostén de la familia.

“Mi mamá era una mamá soltera y era todo lo que teníamos.”

“Nunca sentí que se hizo justicia”

Para Santoyo, el mayor cuestionamiento sigue siendo el mismo que hace más de dos décadas.

“Él sabía que tenía ese problema, sabía que debía tomar sus medicamentos y aun así decidió dejar de hacerlo. Yo nunca he sentido que se le hizo justicia a mi mamá”, afirmó.

Durante la entrevista también señaló que, según la información presentada durante el proceso judicial, Stagner había sido tratado anteriormente por problemas de salud mental y conocía su diagnóstico.

Asimismo, recordó que durante la investigación se presentaron testimonios de personas que aseguraban haberlo escuchado expresar comentarios despectivos hacia los inmigrantes mexicanos antes del ataque. Esas declaraciones formaron parte de los antecedentes del caso, aunque el veredicto final se basó en la conclusión de que legalmente era inimputable debido a su enfermedad mental.

Revivir el trauma una y otra vez

Desde 2012, Verónica ha asistido a audiencias relacionadas con el caso.

Recordó que la primera vez que vio personalmente a Stagner fue una de las experiencias más difíciles de su vida.

“Lo miré y volteó a verme. Sentí que incluso sonrió. Ese día fue cuando mentalmente me puse peor”, contó.

Cada audiencia, explicó, vuelve a abrir una herida que nunca ha terminado de cerrar.

“Cada vez que paso por City Market me regresan todos los recuerdos.”

El nuevo capítulo del caso

La resolución judicial más reciente no significa una liberación absoluta.

De acuerdo con la información disponible, Stagner continuará viviendo en un centro residencial donde recibirá cuidados médicos y asistencia diaria, pero ya no permanecerá dentro del Hospital Estatal de Salud Mental de Pueblo. Las autoridades médicas sostuvieron que su deterioro físico, su edad y los años de tratamiento reducen significativamente el riesgo que representa para la comunidad.

Sin embargo, esa decisión ha generado preocupación entre familiares de las víctimas, quienes consideran que el sistema está otorgándole libertades que nunca deberían concederse después de un ataque de esta magnitud.

Verónica explicó que, según la información que recibió durante el proceso, el objetivo del nuevo programa es evaluar su funcionamiento en un entorno menos restrictivo.

“Quiero que la comunidad recuerde lo que pasó, recuerde los nombres de las víctimas y que esto sirva para que haya cambios y no vuelva a repetirse una tragedia como esta”, expresó.

El legado de Angélica Toscano

Más allá del proceso judicial, Verónica quiere que la comunidad recuerde quién era realmente su madre.

La describe como una mujer trabajadora que llegó a Estados Unidos buscando un mejor futuro para sus hijas. Trabajaba, estudiaba inglés y buscaba abrirse camino en este país.

Inspirada por ese ejemplo, Verónica construyó su propia carrera en la industria restaurantera. Hoy ha administrado varios negocios, fue propietaria de una franquicia y actualmente trabaja para adquirir un nuevo restaurante en Rifle.

“Quiero que la vida de mi mamá valga algo. Quiero que de todo esto salga un cambio y que ella sea recordada por la persona trabajadora que fue”, concluyó.

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